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LUCAS 4 |
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Continúa JESÚS RECHAZADO EN NAZARET (MAT. 13:54-58; MAR. 6:1-6) 4:16 Vino a Nazaret, donde se había criado; -- Mar. 6:1-6; Luc. 4:16-3; Mat. 2:23, “vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret”, Luc. 1:26, 27; 2:4, 39, 41, 51; Jn. 1:45. Jesús no era “nazareo” (Núm. 6), sino “nazareno” (de Nazaret). -- y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, -- Jesús tenía la costumbre de asistir a los estudios de la sinagoga cada sábado. Compárese Heb. 10:25. -- y se levantó a leer. 17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido -- Esto se refiere a la práctica de ungir al profeta, rey o sacerdote para consagrarlo para su trabajo. -- para dar buenas nuevas a los pobres; -- Pobres literales y pobres en espíritu, los mansos y humildes. -- Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; -- “Significa romper en pedazos, quebrantado de corazón, y frecuentemente también el cuerpo. Es conmovedor pensar que Jesús sentía como su misión recomponer corazones quebrantados como trozos de vasos de barro cocido, una verdadera obra de rescate. Jesús los recompone y los libera de sus limitaciones” (ATR). Desde luego, para hacer esto tenía que perdonar pecados (Mar. 2:5; Luc. 8:48). Al buscar a los perdidos Jesús era el Médico que buscaba enfermos (5:31). -- A pregonar libertad a los cautivos (de guerra; por ej., como los judíos en Babilonia), Y vista a los ciegos; -- Jesús abrió los ojos de los que estaban ciegos físicamente, pero su gran propósito era abrir ojos espirituales, pero primero éstos tenían que reconocer que estaban ciegos, Juan 9:39. -- A poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año (la era) agradable del Señor. - Las bendiciones disfrutadas en el año del Jubileo (cada cincuenta años) era tipo de las bendiciones derramadas por Cristo. En ese año no trabajaban, los esclavos se libertaban, las deudas eran perdonadas, los prisioneros libertados y la tierra de herencia que se había perdido por causa de la pobreza se devolvía a su dueño original. Véase Lev. 25. 4:20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó (los que enseñaban en la sinagoga comúnmente se levantaban para leer y se sentaban para enseñar; pero véase una excepción en Hech. 13:16); y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. -- Jesús citó esta profecía mesiánica y afirmó que “Hoy se ha cumplido” porque El era el Mesías que había de venir. El ya había predicado a los pobres, sanado a los quebrantados de corazón, pregonado libertad a los cautivos, dado vista a los ciegos, puesto en libertad a los oprimidos y predicado el año agradable del Señor. El campo principal de su ministerio había sido allí mismo en Galilea. En Mat. 11:2-6 (Luc. 7:22) Jesús aplica Isa. 61 a sí mismo; es decir, El había hecho las señales que el Mesías había de hacer y, por eso, El era el Mesías. Esta descripción del papel de Mesías era diferente de lo que el pueblo esperaba (compárese Juan 6:15). 4:22 Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? -- No podían creer que uno de ellos, un hombre como ellos, criado en medio de ellos en Nazaret podría ser el Mesías. Esto era increíble y no lo podían aceptar. Mar. 6:3, “¿No es éste el carpintero ..?” ¿Cómo podía un carpintero de Nazaret poseer tanta sabiduría? 4:23 El les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo (Mat. 27:40, 42); de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra. - El era de Nazaret y, por eso, según ellos, El debería hacer allí las señales que hacía en Capernaum, y que no creerían en El a menos que vieran señales. Compárense 11:16; 22:64; 23:8, 35. 4:24 Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra. - No podían negar que Jesús había hecho verdaderos milagros, porque los había hecho en Caná y en Capernaúm que estaban ubicados unos pocos kilómetros de Nazaret, pero no querían juzgar la sabiduría y las obras maravillosas de Jesús de manera objetiva. Todo era subjetivo y personal. Le tenían envidia y no querían aceptarlo como superior a ellos. Aunque en otras partes le sobraba fama, los de Nazaret pensaban de la siguiente manera: “él es uno de nosotros, es de aquí, lo conocemos bien, como también a su familia, es un mero carpintero, etc.; por eso, no puede ser alguien importante”. La familiaridad extrema de su humanidad ordinaria evitó que creyeran en su divinidad (JWM). La familiaridad engendra el desprecio. 4:25 Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; 26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón (1 Reyes 17:8-16). 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio (2 Reyes 5:1-14). 28 Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; -- Los profetas Elías y Eliseo hicieron milagros entre otros pueblos por causa de la infidelidad de los israelitas; de esa manera los gentiles recibieron las bendiciones de Dios que habría dado a Israel a no ser por sus rebeliones contra El. Así también Cristo hizo señales entre otros porque los de su pueblo no creían en El (Mat. 13:58). “Se llenaron de ira” por varias razones: (1) tal vez porque Jesús se comparaba a sí mismo con estos dos profetas ilustres; (2) porque Jesús les decía en efecto que ellos no eran dignos de sus bendiciones, porque eran como aquellos israelitas que fueron pasados por alto por Elías y Eliseo; (3) aunque Jesús sí obraba entre el pueblo de Dios en Capernaúm y en otros pueblos, la implicación de estas ilustraciones (de los milagros de Elías y Eliseo entre gentiles) es que Jesús también tendría bendiciones para los gentiles. (Compárense Luc. 7:9, “ni aun en Israel he hallado tanta fe” y Mat. 15:28, “Oh, mujer, grande es tu fe” - las dos personas eran gentiles). Todo esto fue muy ofensivo y ellos “se escandalizaron” (tropezaron). En lugar de aceptar la verdad optaron por enojarse y matarlo. Compárese resultados semejantes en Hech. 7:51-54; 22:21, 22. 4:29 y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle. 30 Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue. -- Jesucristo era el Señor Dinámico. En esta ocasión y en varias otras nuestro Señor Jesucristo mostró claramente su valentía y liderazgo. Cuando “le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte … para despeñarle”, “él pasó por en medio de ellos y se fue”. ¿Fue milagro? El texto no dice que fue milagro ni tampoco lo implica. Jn. 10, “39 Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos”. El punto principal es que la muerte de Jesús vendría cuando El mismo estuviera listo a entregarse y no antes (Jn. 10:18). Compárese Luc. 13:31-34. Es muy obvio que Jesús era un Líder Dinámico para limpiar el templo. Lo hizo dos veces. Obsérvense bien los detalles (Jn. 2:13-18; Mat. 21:12, 13). Marcos 2, “15 Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; 16 y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno”. ¡No hizo milagro! Simplemente se encargó de un trabajo necesario, trabajo de Dios, de limpiar su casa. ¿Dónde estaban y qué hacían los oficiales? ¿Por qué no le interrumpieron? Nuestro Señor Jesucristo no era solamente manso y humilde, sino también era “el León de la tribu de Judá” (Apoc. 5:5). Véase Juan 18, “3 Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas. 4 Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? 5 Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. 6 Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra”. ¿Fue milagro? Juan no dice nada de milagro. Era simplemente la presencia dinámica de Jesús. El pronunciaba las palabras “Yo Soy” (Ex. 3:14; Jn. 4:24; 5:58) como el Ser Omnipotente y Eterno y sus enemigos “retrocedieron, y cayeron a tierra”. Lamentablemente hay millones que profesan ser discípulos de Jesús que no lo conocen. JESÚS ECHA FUERA UN ESPÍRITU INMUNDO (MAR. 1:21-28) 4:31 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo. 32 Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad. - Mat. 7:29, “y no como los escribas” quienes citaban a otros, pero Jesús decía, “Yo os digo”. Desde luego, “su palabra era con autoridad” porque era Dios. Por eso, pensaba como Dios, hablaba (enseñaba) como Dios, y actuaba como Dios. Mat. 8:26, con autoridad “reprendió a los vientos”. Era hombre pero no mero hombre; era Emanuel, Dios y hombre. 4:33 Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo (malvado; Satanás mismo es un espíritu inmundo), -- Véanse 4:41; 6:18; 7:21; 8:27-39; 9:1, 37-43, 49; 10:17; 11:14, 19, 24; 13:11, 16. Los endemoniados eran personas muy dignas de conmiseración y compasión. No estaban simplemente enfermos, sino que demonios o espíritus inmundos tomaban posesión y control de sus cuerpos para atormentarlos. Jesús distinguía entre “endemoniados” y “enfermos”; Mat. 10:8, “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios”. Jesús hablaba con los endemoniados (uno no habla con “enfermedades”). Los endemoniados expresaban sus deseos (Mar. 5:12, 13). Tenían conocimiento sobrenatural de Jesús. A veces había varios demonios en una sola persona. Mar. 16:9; Mat. 12:43. Así fue en este caso como vemos en un texto paralelo (Mar. 5:9, “Legión me llamo; porque somos muchos”). Marcos (5:3, 4) describe la ferocidad de uno de estos endemoniados: “tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. 4 Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar”. Este endemoniado tenía fuerza sobrenatural. Nadie podía controlarlo. No leemos de demonios que huyeran de Jesús, pues lo conocían y bien entendían que eso no sería posible; más bien, se acercaban a El para arrodillarse delante de El. Sin embargo, había tendencias de locura en su comportamiento, pues “de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras” (Mar. 5:5); “no vestía ropa” (Luc. 8:27). (¿Están fuera de sí los que no visten ropa? Marcos 5:15 dice que cuando Jesús echó fuera los demonios el hombre estaba “sentado, vestido, y en su juicio cabal”. ) No existe en la actualidad este fenómeno (“endemoniados”), pues los demonios entraban en la gente sin su permiso, pero Satanás, aunque sí entra en la gente, pero lo hace con su permiso. Cuando entró en Judas o en Ananías y Safira, lo hizo con su permiso, y sigue haciendo lo mismo ahora. Las personas que permiten que Satanás viva en ellos hablan y hacen locuras; p. ej., ¿cómo hablan los que usan alcohol y otras drogas y los que se entregan a las otras obras de la carne (Gál. 5:19-21)? -- el cual exclamó a gran voz, 34 diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? (véase 1 Jn. 3:8). Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios (los de Nazaret no confesaban a Jesús como el “Santo de Dios”). -- Mateo 8:29 “ Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios?” Los endemoniados tenían conocimiento sobrenatural. Conocían a Jesús; sabían que El era el Hijo de Dios, y así lo confesaban. Como dice Santiago 2:19, “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”. Mar. 5:6, “Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él”. La Biblia habla de los demonios o espíritus inmundos como personas. Hablaban a Jesús y El les hablaba. “¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mat. 8:29). Los demonios, enviados por Satanás, saben lo que les espera, pues Satanás y los suyos serán echados al fuego eterno, Mat. 25:41; 2 Ped. 2:4; Judas 6. 4:35 Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno. - Mar. 1:26, “Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él”. De esta manera daba evidencia de que estaba en el hombre, pero que estaba saliendo, y para mostrar que no salía voluntariamente, sino que fue sacado por la autoridad de Jesús. Tenía control sobre el hombre pero no podía resistir el poder de Jesús. 4:36 Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen? -- De este y otros textos es obvio que el echar fuera los demonios era una de las señales más impresionantes. La palabra maravillados es palabra que indica que estaban muy afectados emocionalmente por este evento; es decir, ellos también quedaron algo sacudidos al observar este milagro. 4:37 Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos. -- Este fue el primer milagro registrado por Lucas, pero Juan 2:11 dice que la primera señal hecha por Jesús fue la de convertir el agua en vino en Caná de Galilea. JESÚS SANA A LA SUEGRA DE PEDRO (MAT. 8:14,15; MAR. 1:29-31) 4:38 Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. La suegra de Simón - Según la tradición católica, el apóstol Pedro era el primer papa de la iglesia, pero al mismo tiempo insiste en el celibato de todo el clero romano, comenzando con el papado. Desde luego, en esto están muy inconsecuentes. 1 Cor. 9:5, “¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas?” Es otro texto que confirma que Pedro tenía esposa. 1 Tim. 4:1, “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; 2 por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, 3 prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos”. En este texto Pablo identifica el prohibir casarse con la apostasía. -- tenía una gran (muy alta) fiebre; -- Mateo y Marcos dicen “fiebre”, pero Lucas, el médico, dice que era una “gran” o muy alta fiebre. -- y le rogaron por ella. -- Mar. 1:29, “Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan. Y en seguida le hablaron de ella” (Mar. 1:29, 30).Obviamente era mujer muy amada. 39 E inclinándose hacia ella, (Mat. 8:15, Y tocó su mano, -- o como dice Marcos, la tomó de la mano y la levantó, Mar. 1:31) - Desde luego Jesús no tuvo que tocar las personas para curarlas. En el caso del siervo del centurión (Luc. 7:7) como también en el caso del hijo del noble (Jn. 4:43-54) es evidente que Jesús podía sanar de lejos. -- reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, - “Reprendió a la fiebre”, Luc. 4:39, como reprendió a los vientos y al mar, Mat. 8:26. Siendo Dios Jesús tenía todo poder sobre la naturaleza, el cuerpo humano y sus enfermedades. No importaba cuan grande o alta fuera la fiebre. -- y levantándose ella al instante, les servía. Esto indica que gozaba de sanidad completa inmediatamente. Normalmente la fiebre deja a la persona muy débil, pero “levantándose ella al instante, les servía” (Luc. 4:39). ¡Qué privilegio tan hermoso es tener la fuerza física para servir al Señor! ¿Tenemos esta misma disposición cuando Dios nos sana? Recuérdese que toda sanidad es divina (no tiene que ser milagrosa para ser divina). Toda la ciencia médica es bendición de Dios, porque El da al hombre la inteligencia y la capacidad para estudiar, investigar, experimentar y descubrir medicinas y la tecnología para lograr la sanidad. Así pues, oramos a Dios por la salud y al mismo tiempo aprovechamos la ayuda de doctores, hospitales, medicinas, etc., porque toda esta ayuda proviene de Dios. Sant. 1:17, “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. Pedimos el pan de cada día y seguramente Dios nos lo da, pero al mismo tiempo El nos manda que trabajemos, aprovechando los medios de sostener la vida. Dios hace que el sol salga y envía las lluvias, pero requiere que el hombre siembre, cultive y coseche para tener el pan. ¿Cómo mostramos nuestra gratitud hacia Cristo por “sanarnos” del pecado? ¿Cómo usamos los grandes beneficios que recibimos a diario de Dios? MUCHOS SANADOS AL PONERSE EL SOL (MAT. 8:16,17; MAR. 1:32-34) 4:40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; -- ¿Por qué esperaban hasta el fin del día? ¿Tiempo más fresco? No, le trajeron muchos endemoniados y enfermos al llegar la noche, porque durante el día (sábado) no podían traerlos. Compárese Jn. 5:9, “Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día. 10 Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho”. Mar. 1:33, “y toda la ciudad se agolpó (se había amontonado) a la puerta”. -- y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba -- Mateo 8:16, “y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos”. Al echar fuera a los demonios demostraba su poder sobre Satanás (Luc. 10:18; Jn. 12:31; 16:33; 2 Cor. 2:14; Efes. 4:8; Heb. 2:14-17; 1 Jn. 3:8). Mateo dice que Jesús sanó a todos los enfermos. No hay y nunca ha habido entre los que profesan sanar milagrosamente tal poder. Los tales “sanan” a un grupo muy selecto (y también enfermedades muy selectas). 4:41 También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo. - Jesús no quería ayuda de Satanás para probar su Deidad. No quería que la gente creyera en El por el testimonio de los demonios. JESÚS RECORRE GALILEA PREDICANDO (MAR. 1:35-39) 4:42 Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto; y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían para que no se fuera de ellos. - Durante su ministerio la gente le buscaba pero ¿con qué motivos? Juan 6:15, “Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo”. Juan 6:26, “Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis”. ¿Por qué “le detenían para que no se fuera de ellos”? ¿Querían oír y entender el evangelio para salvar sus almas? ¿O solamente querían seguir recibiendo los beneficios físicos y materiales? Habían visto las señales. Habían comido los panes y peces. Pero ¿cuántos se convirtieron a Cristo? Lucas 10:13, “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que sentadas en cilicio y ceniza, se habrían arrepentido. 14 Por tanto, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón, que para vosotras. 15 Y tú, Capernaum, que hasta los cielos eres levantada, hasta el Hades serás abatida”. Querían sus milagros de sanidad. Les gustaba mucho cuando Jesús echaba fuera los demonios. Pero no les gustó la predicación de Jesús que requería el arrepentimiento. Luc. 13:3, 5, “si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”. Sin embargo, por lo menos éstos querían detenerle. Compárese la actitud de los gadarenos: Mat. 8:34, “Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos”. 4:43 Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado. - ¿Qué significa anunciar o predicar el reino de Dios? Introducción. A. Lucas se refiere al reino a través de su libro, comenzando con Lucas 1:32, “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”. B. Observemos (como aquí en 4:43) que Jesús y sus apóstoles anunciaron el reino de Dios (8:1; 9:1, 11). Luc. 9:60, “Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú vé, y anuncia el reino de Dios”. ¿Qué anunciaron? ¿Qué significa predicar el reino de Dios? C. ¿Qué son los “misterios del reino”? Luc. 8:10, “Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan”. Eran “misterios” acerca de la naturaleza espiritual del reino. Eran “misterios” porque antes no se habían revelado. Una vez revelados ya no serían misterios. I. ¿Cuándo se estableció el reino? A. Juan el bautista y Jesús predicaron que el reino se había acercado (Mat. 3:2; 4:17; Luc. 10:9, 11). Luc. 19:11, “Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente”. El concepto de ellos era de un reino terrenal, pero entonces Jesús les habló la parábola de las diez minas y otras que ilustran como los judíos iban a rechazar a su Rey. Para ellos no habría reino porque no puede haber reino sin rey. B. Los discípulos habían de pedir, “Venga tu reino”. Luc. 11:2, “Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Cuando los hombres hacen la voluntad de Dios son añadidos al reino (Col. 1:13) o añadidos a la iglesia (Hech. 2:47). B. Luc. 7:28, “Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él”, porque como Juan mismo, el reino se acercaba pero todavía no se había establecido. C. Luc. 9:27, “Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios”. (Mar. 9:1, “hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder”.) 23:51, “Este (José de Arimatea), que también esperaba el reino de Dios”; de esa manera vemos que aun cuando Cristo murió en la cruz no se había establecido el reino. D. Después de resucitar Jesús dijo a los apóstoles (Luc. 24:49), “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”. También Hechos 1:4, 5, 8. El poder (el bautismo del Espíritu Santo) llegó a los apóstoles el día de Pentecostés (Hech. 2:1-4). Por eso, en ese día el reino fue establecido. II. ¿Cómo sabemos que el reino es la iglesia? A. Cristo es el Rey de su reino y es la Cabeza de su cuerpo, la iglesia. B. El reino se estableció el día de Pentecostés, pero en ese mismo día se estableció la iglesia. Mat. 16:18, “edificaré mi iglesia”. Después del día de Pentecostés, se habla de la iglesia como una realidad, que ya existía. C. La cena del Señor está en el reino. Lucas 22:16, “Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios. 17 Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; 18 porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga”. Y la cena del Señor está en la iglesia, 1 Cor. 10:16, “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? … 21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios”; 1 Cor. 11:23-29. D. Al obedecer al evangelio la gente fue añadida a la iglesia (Hech. 2:47) y se trasladaron al reino (Col. 1:13). III. ¿Cuántos reinos estableció Cristo? ¿Cuántas iglesias? A. Compárense Hech. 2:47 (“añadidos a la iglesia” con Col. 1:13, “trasladados al reino”; también 1 Cor. 12:13, “bautizados en un cuerpo”). ¿Cuántos cuerpos tiene Jesús? ¿Qué es el cuerpo (o iglesia o reino) de Cristo? ¿Abarca todas las iglesias que los hombres han fundado? B. No. Más bien, incluye solamente a los que obedecen al evangelio? ¿Qué significa “obedecer al evangelio”? ¿Qué textos hablan de obedecer al evangelio? 2 Tes. 1:7, “cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, 8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio”; 1 Ped. 4:17, “¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” Compárese 1 Ped. 1:22, 23, “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; 23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (Juan 3:5, “el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. C. Entonces, ¿entran en el reino de Dios todas las iglesias? ¿Todos los que dicen que creen en Cristo y que son iglesias cristianas? Mat. 7:21, “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. D. La palabra traducida maldad no se refiere a los vicios. Es la palabra anomía, compuesta de a (prefijo que indica lo negativo de algo) y nomos, ley; es decir, los que obran sin ley, o aparte de o fuera de la ley de Cristo. Muchos establecen sus propias leyes, sus propios reglamentos y los predican y practican. Tienen su propio plan de salvación. Tienen sus propios actos de culto (lo que Pablo llama “culto voluntario”, Col. 2:23, porque es según la voluntad humana y no la voluntad divina revelada en las Escrituras). Usan instrumentos de música, coros, etc., no porque sean autorizados por Cristo, sino porque les gusta a la gente. Tienen su propio propósito para sus iglesias (énfasis social, o de benevolencia, o para educación secular, y aun con fines políticos). Con razón Jesús dice que son obradores de anomía, porque totalmente ignoran o pisotean la enseñanza de Cristo y la substituyen por la que les conviene más para atraer y retener más gente. E. Los hombres y mujeres que han establecido iglesias humanas cometen el mismo error que los fariseos que tenían tantas tradiciones humanas. Cristo condenó estas tradiciones como leyes y mandamientos de hombres. Mateo 15:8, “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. 9 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”. F. Siempre que expliquemos este asunto no falta quien diga “oh, entonces, ustedes creen que son los únicos que serán salvos y que los demás irán al infierno”. Con esto quieren levantar prejuicio contra las palabras de Cristo. No, de ninguna manera presumimos a decir quiénes irán al infierno. Eso no nos toca, pero sí nos toca enseñar el evangelio puro y exponer el error. IV. ¿En qué sentido se puede decir que el reino es la iglesia? A. La palabra iglesia significa los que son llamados fuera del mundo. B. Los que son trasladados al reino son los que han vencido al mundo. Pablo conecta estos dos conceptos en 1 Tes. 2:12, “Dios, que os llamó a su reino”; es decir, los hermanos de Tesalónica eran miembros de la iglesia de Cristo de ese lugar, pero ¿qué más? Dios les había “llamado” (idea básica de la palabra iglesia) a su reino. Entonces es obvio que los que son añadidos a la iglesia son, por ese mismo acto, agregados o trasladados al reino de Cristo. C. El concepto básico de la palabra reino es que alguno reina porque ha vencido a su enemigo. Luc. 11:20, “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros”, porque en eso Cristo triunfó sobre Satanás. Los reinos se establecen cuando algún líder poderoso conquista a otro líder y toma posesión de su territorio. D. Por eso, estamos en el reino porque hemos vencido al mundo y ahora somos súbditos de Cristo. El nos ganó con el evangelio, por medio del cual nosotros ganamos una gran victoria sobre Satanás y el mundo. Al oír el evangelio ganamos la victoria sobre la ignorancia, la superstición y la indiferencia. Al creer en Cristo como el Hijo de Dios, ganamos la victoria sobre la incredulidad. Al arrepentirnos de los pecados, ganamos una la victoria sobre el orgullo y la rebelión. Al confesar a Cristo, ganamos la victoria sobre el temor de los hombres. Y al tomar el último paso de la obediencia inicial (al bautizarnos) ganamos la victoria sobre Satanás quien nos culpaba de pecado y nos tenía bajo su dominio. Con este acto salimos del reino de Satanás y fuimos trasladados al reino de Cristo. D. Luego toda la vida del cristiano es una vida de triunfo y victoria. Rom. 8:37; 12:21; 2 Cor. 2:14; 1 Jn. 2:13; 4:4; Apoc. 2, 3 (siete veces habla de los vencedores en Cristo). El cristiano participa con Cristo en su lucha contra Satanás y el mundo y siendo fiel a Cristo siempre somos más que vencedores. Como Cristo venció, así también nosotros vencemos por medio de El. Apoc. 3:21, “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. E. Pero si algún miembro de la iglesia es vencido otra vez por el mundo, no está venciendo el mal. Si el miembro de la iglesia vive mundanamente ¿todavía es cristiano? A veces se oye decir que “fulano es cristiano pero está apartado”. Un cristiano es seguidor de Cristo pero si no le sigue, ¿todavía es cristiano? Ya no se aplica el nombre “cristiano”. Podrá tener todavía su nombre en el directorio de alguna iglesia pero recuérdese que Jesús puede borrar nuestros nombres de su libro (Apoc. 3:5, “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”.) F. ¿Qué es lo que vencemos? Todo aquello que está opuesto a Dios y condenado por Dios, todo lo que le desagrada. Hay varias listas de tales cosas, por ejemplo, en Rom. 1, 1 Cor. 6, Gál. 5, Efes. 4, Col. 3, etc. Conviene leer estas listas frecuentemente para preguntarnos si somos culpables de tales cosas porque Pablo dice (Gál. 5:21), “acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. G. Luc. 9:62, “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”. V. El reino de Cristo es espiritual. A. Luc. 6:20, “Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios”. Mat. 5:3, “pobres en espíritu”, los humildes, los que reconocen que están en “bancarrota espiritual” y se arrepientan de sus pecados. B. Luc. 12:11, “Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas”. ¿Cómo “buscamos” el reino de Dios? Obviamente esto se refiere a nuestro servicio espiritual en la iglesia. C. Luc. 12:32, “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino”; es decir, no fue “dado” a los reyes, príncipes y otros grandes del mundo, sino a los humildes y obedientes. D. Luc. 13:18, “Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé? 19 Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas. 20 Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios? 21 Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado”. (Mat. 13, parábolas del sembrador, la cizaña, el tesoro, la perla, la red - para ilustrar varios aspectos del reino). E. Luc. 16:16, “La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él”, pero muchos no entendían que el reino era espiritual. F. Luc. 17:20, “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, 21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros”. Es espiritual. Tiene que ver con el corazón del hombre como Jesús enseña en el Sermón de Monte. No sería reino en el sentido mundano. G. Luc. 18:16, “Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios”; es decir, el hombre tiene que humillarse y convertirse para que Dios le perdone sus pecados y volverá al estado de inocencia cuando era niño. H. Luc. 18:24, “Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25 Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”. Conclusión. Estos textos nos ayudan a entender más del mensaje de Jesús acerca del reino de Dios. 4:44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea. - Jesús no era detenido de su obra ni por el favor del pueblo, ni por la amenaza del rey Herodes (13:31, 32). Siempre era impulsado por el sentimiento de su gran responsabilidad. Sabía por qué había venido al mundo y estaba resuelto a cumplir su misión. Dijo que le era “necesario” obrar. Juan 9:4, “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar”. También dijo que le era “necesario” morir y resucitar de entre los muertos. Mat. 16:21, “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día”. Jesús personalmente anunció el evangelio del reino de Dios a los judíos,
pero al terminar su obra El dio la gran comisión a los apóstoles de
predicar el evangelio a todas las naciones. Mat. 28:19, “Por tanto, id, y
haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas
las cosas que os he mandado”. |
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