Predicador

¿Vivir del evangelio?

      ¿Es mejor  que el evangelista trabaje con sus propias manos o es mejor que reciba salario de la iglesia? Hay muchos factores que considerar. Por ejemplo, siempre existe el peligro de que el evangelista con salario pagado por la iglesia ofenda a los hermanos y que pierda su salario. Esto ha ocurrido muchas veces. Los que se ocupan en el trabajo secular predican la verdad, exhortan y reprenden sin temor de que la iglesia le corte su salario, pero los que tienen empleo secular están más limitados en cuanto al tiempo que puedan dedicar a estudiar, enseñar y predicar.

       Si algún hermano no tiene la iniciativa para levantarse a una hora apropiada para trabajar diligentemente en la obra del Señor para cumplir su ministerio (2 Tim. 4:5), no debe aceptar salario para predicar. Si algún hermano necesita mayordomo para que le diga qué hacer y cuándo hacerlo, debe buscar empleo secular. Si algún hermano no sabe administrar su dinero o no quiere vivir de acuerdo a lo que gana, debe buscar empleo secular. Aunque algunos reciban más dinero de la iglesia de lo que pudieran ganar con empleo secular, siempre quieren más dinero, piden dinero prestado, o buscan trabajo secular suplementario. Para tales hermanos no es juicioso recibir dinero de la iglesia para predicar. Los tales deben buscar trabajo secular.

      Como todos saben, hay muy pocos evangelistas en países hispanos que reciben salario de iglesias hispanas. La mayoría de los que reciben salario lo reciben de iglesias e individuos de Estados Unidos. Este servidor ha sido activo por muchos años en ayudar a mis hermanos en este asunto; por eso, hago los siguientes comentarios prácticos sobre el asunto:

      1. Los que trabajan con sus propias manos pueden hacer mucho por el Señor. El apóstol Pablo es el ejemplo principal de esto, pero también en Estados Unidos durante el siglo XIX la mayor parte de la obra de evangelización que llevó el evangelio a través del país fue hecha por predicadores que eran carpinteros, sembradores, profesores, etc.; por eso, sabemos que no es indispensable que los evangelistas reciban salario de la iglesia para predicar.

      2. Los evangelistas de habla hispana deben, sin ninguna timidez, enseñar a las iglesias sobre este asunto, pues 1 Cor. 9:6-14 es muy claro. Muchas iglesias de habla inglesa ya han dejado de ayudar a los predicadores hispanos, porque creen que después de ayudarles por tantos años, deben recibir su salario de iglesias hispanas. Creen que es dudable que las iglesias hispanas empiecen a pagar salario a sus evangelistas hasta que las iglesias de habla inglesa dejen de hacerlo.

      3. La ofrenda es para los santos pobres (Rom. 15:25-27; 1 Cor. 16:1-4; 2 Cor. 8 y 9), pero ¿cuántos enseñan que aun los hermanos macedonios que estaban en “profunda pobreza” (2 Cor. 8:2) ofrendaron para ayudar a los de Jerusalén. Este texto nos hace ver que los “santos pobres” son hermanos destituidos. Véase también Hech. 11:28 que habla de “una gran hambre” en Judea. Es muy importante que las iglesias ayuden a los que verdaderamente son “santos pobres” (según estos textos), pero ésta no es la práctica común. Más bien, la ofrenda se usa para ayudar a los miembros más pobres o necesitados de la congregación, y muy poco o nada queda para el evangelista (pues él recibe ayuda de otra parte). La Biblia enseña, sin embargo, que los que predican deben recibir salario (Mat. 10:10; Luc. 10:7; 1 Cor. 9:4-14; Fil. 4:15, 16; 2 Cor. 11:8; 1 Tim. 5:17, 18). Por lo tanto, es necesario enseñar a los hermanos que no sólo el ministerio de benevolencia es esencial, sino también el ministerio de la palabra.

      4. Si diez israelitas podían sostener a un levita para el servicio del santuario, ¿por qué no pueden diez hermanos sostener a un evangelista? ¿Los hermanos son demasiado pobres? ¿No había israelitas pobres? ¿No ofrendan los hermanos según el Señor les haya prosperado? Aunque estaban en “profunda pobreza” los macedonios querían ofrendar para ayudar a los santos pobres de Jerusalén. Entonces los pobres que aman el evangelio y quieren que se predique pueden sostener a un evangelista para que éste viva del evangelio (1 Cor. 9:14). Lo que dan a él será de acuerdo a lo que ellos mismos ganan.

      5. Es problemático que los evangelistas reciban su salario de hermanos de otro país:

           (1) Porque hay problemas serios de comunicación. Varios hermanos se esfuerzan por escribir sus cartas en inglés, pero otros no lo hacen. Estos dependen de que alguien traduzca sus reportes y muchas veces esto no es un arreglo provechoso. Hay hermanos que reciben salario para predicar que ni siquiera quieren escribir a los hermanos que les ayudan para acusar recibo de la ayuda. Quieren recibir su dinero cada mes sin faltar, pero no quieren tomar la molestia de escribir a los hermanos cada mes para agradecerles por su ayuda y para darles detalles de sus actividades para animarles. Tales hermanos deben trabajar con sus propias manos para ganarse la vida.

          (2) Porque es problemático recibir el dinero. En algunos países ha habido problemas serios con el correo y aun con empresas privadas para hacer que llegue el dinero al evangelista. El dinero se pierde, se roba o se demora mucho en llegar. No entiendo por qué algunos hermanos siguen con este arreglo que no es práctico. Esperan y esperan y casi todo el mes pasa y no hay dinero para los gastos necesarios. Sería mucho mejor trabajar con sus manos para mantener a su familia y al hacerlo, predicar lo más que puedan, pues Dios no requiere que el evangelista acepte un arreglo tan incierto. En algunos casos aislados ha sido necesario aun enviar el dinero por telex, a un costo exorbitante. Con razón, algunos hermanos que mandan ayuda rehúsan pagar este costo. Este problema se elimina cuando los hermanos hispanos cumplen con su deber de sostener a sus propios evangelistas.

          (3) Porque el evangelista no tiene seguro social. Al trabajar en alguna empresa el evangelista tiene seguro social para la protección de su familia, pero los que reciben su salario de Estados Unidos no lo tienen. (Tengo entendido que en México sí se puede pagar una cuota y de esa manera tener esta protección; tal vez sea así en otros países). El evangelista tiene que ser responsable (1 Tim. 5:8), pero a veces los que tienen que depender de los hermanos se encuentran con deudas grandes o, peor, no pueden dar a su familia la atención médica que necesita. Es muy necesario que se tome en cuenta este problema.

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