Clases Bíblicas

 

I. ¿Qué son?

       A. Hay varias “clases” o grupos de los cuales la Biblia habla: ancianos, ancianas, mujeres jóvenes, jóvenes, esposos, hijos, padres, miembros maduros, miembros nuevos…

       B. Hay iglesias fieles que tienen clases bíblicas para los recién bautizados, como también para los recién casados. Es cosa común tener clases bíblicas para mujeres.

       C. La iglesia no hace las “clases”. Dios las hace y la iglesia las reconoce y hace arreglos para enseñar a los diferentes grupos.

 

II. Son autorizadas por el mandamiento genérico de enseñar la Palabra.

       A. 1 Tim. 3:15, la iglesia es columna y baluarte de la verdad.

       B. Efes. 4:11, 12, la iglesia debe edificarse por medio de la enseñanza.

       C. Las clases bíblicas son un método eficaz de llevar a cabo este mandamiento.

              1. Otros medios son la enseñanza por medio de la hoja impresa, por radio o televisión, por medio de debates.

               2. Los que prohíben que la iglesia organice clases bíblicas son inconsecuentes porque emplean estos otros medios.

      

 III. Algunos se oponen a que la iglesia tenga clases bíblicas.

       A. Dicen que es “Escuela Dominical” pero no practicamos ni defendemos tal cosa.

       B. La “Escuela Dominical” de muchas iglesias es una organización aparte de la iglesia misma, teniendo presidente, secretario, tesorero (porque hacen colectas), etc.

       C. De ese arreglo no  hablamos, sino simplemente del arreglo de una congregación de enseñar la Biblia a los distintos grupos de personas.

 

IV. Algunos se oponen a las clases bíblicas diciendo que estamos dividiendo la asamblea.

       A. Creen que solamente en la asamblea se debe enseñar. La Biblia no enseña esto.

       B. Pero no dividimos la asamblea. Llegamos aquí a las 10 (o las 7 el miércoles) y vamos directamente a las clases bíblicas.

       C. Después, a las 11 (o a las 7:45 el miércoles) hay asamblea para el culto formal de la iglesia.

       D. Dicen que solamente en la asamblea se puede enseñar, pero ellos enseñan no sólo en la asamblea, sino por medio de radio/TV, la hoja impresa, debates y aun tienen escuelas para desarrollarse mejor para cantar himnos.

 

V. También se oponen a que la mujer enseñe clases bíblicas.

       A. La mujer no debe enseñar o tener autoridad sobre el hombre, 1 Tim. 2:11, 12.

       B. Pero las hermanas de edad deben enseñar a las mujeres jóvenes, Tito 2:3-5.

       C. Y, desde luego, pueden y deben enseñar a los niños.

 

VI. Una clase bíblica es la misma si se enseña en el local o en otra parte.

       A. La iglesia puede organizar clases bíblicas en cualquier sitio (en los hogares, en algún salón público, o en el parque).

       B. Los oponentes de las clases bíblicas hablan mucho de lo “público” y lo “privado”, pero en realidad lo que tienen en mente es simplemente el local de la iglesia.

       C. Una clase en el hogar (o en el parque) es “público” si todos son invitados a asistirla.

       D. Cualquier estudio bíblico que tengamos es clase bíblica – alrededor de la mesa después de comer, o en el auto, o donde sea.

 

VII. En lugar de prohibir clases bíblicas debe haber más “clases bíblicas” tanto en los hogares como aquí en estos salones.

       A. Jueces 2:10. ¿Por qué había generación que no conocía a Dios?

       B. Obviamente por no obedecer Deut. 4:9; 6:6.

       C. Oseas 4:6, mi pueblo destruido porque le faltó conocimiento.

 

VIII. Sugerencias para mejorar nuestras clases bíblicas.

       A. Enseñar con pleno conocimiento de la lección. Con convicción. Con entusiasmo, para que los personajes bíblicos cobren vida. Enseñar la Biblia  como la Palabra de Dios.

       B. Que sea un libro bíblico o algún curso bíblico sistemático de estudio (por ej., las parábolas o los milagros de Jesús) que dura por lo menos tres o seis meses.

       C. Que haya tareas para que los alumnos – tanto adultos como niños y jóvenes – se preparen para la clase.

       D. Para esto toda la familia debe cooperar. Los padres deben estudiar con sus hijos, para que aprendan bien el estudio, explicando palabras y dándoles información adicional. Esto será de mucho beneficio para todos.

       E. También enseñar a sus hijos cómo portarse en la clase. Que lleguen a tiempo, que respeten al maestro (o la maestra), que no jueguen, que pongan atención y que participen en todo sentido para el beneficio propio y para el bien de la clase.

       F. Que haya participación de todos en la clase. Si estudian en casa tendrán ánimo para participar, contestando preguntas y comentando.

       G. Temo que haya deficiencia en nuestras clases por causa de la indiferencia de los padres hacia las clases de sus hijos, desde los pequeños hasta los más grandes.

               1. En primer lugar, no estudian como deben para la su propia clase (la de los adultos).

               2. Ni mucho menos toman interés en la clase de sus hijos. No estudian con ellos. No les dicen a respetar a los maestros. No les animan a participar.

               3. Si es así, la clase bíblica es más una mera formalidad que un método de edificación.

       H. Un gran error podría ser que los padres piensen: “Ya les enseñé eso, ya lo saben. Ellos saben de José, de David, de Daniel.” Pero eso es como decir, “no hay que darles de comer, porque ya hace tiempo comieron frijoles y papas”. Si la repetición de la comida diaria es importante, también es importante para el espíritu”.

 

IX. No defraudemos a nuestros hijos espiritualmente. Debemos hacer más que traerlos a los servicios.

       A. El conocimiento bíblico es su herencia. Tienen derecho de recibir en su mente y corazón este tesoro. Lo necesitan como necesitan comida, ropa y atención médica.

       B. Los niños y jóvenes modernos son enseñados sobre todo por la televisión, por sus amigos y a veces reciben enseñanza incorrecta en la escuela pública (por ej., la evolución  y otros aspectos del humanismo y secularismo).

       C. Recuerden que el objetivo es la salvación de nuestros hijos. Para cada clase, el domingo, el miércoles, que piensen los maestros: yo estoy haciendo algo muy importante. Estoy preparando a estos niños o jóvenes para el Día Final, para el juicio de Dios. Quiero que vayan al cielo. No quiero que vayan al infierno.