¿Quién escribió el
Génesis?
A pesar de los intentos por
rechazar la autoría mosaica del Génesis, el texto bíblico lo afirma
repetidamente. Génesis es el primero de los cinco libros considerados como la
Torá o Ley, cinco volúmenes que originalmente formaron un solo libro.
Estrictamente hablando, Génesis no
es un libro. El Génesis es el primer tomo, o volumen, de un libro. Tanto en las
Escrituras del Antiguo como del Nuevo Testamento, todo el material desde Génesis
hasta Deuteronomio siempre es tratado como un solo libro, al que se llama:
La palabra “ley” (heb. “torá”)
puede confundir fácilmente nuestra mentalidad occidental, evocando ideas sobre
tribunales, demandas, legislaturas y legislación. No obstante, el sustantivo
hebreo que se traduce “ley” es una palabra compuesta del verbo “enseñar” con un
prefijo. Entonces, la ley de Dios es la instrucción de Dios para enseñar (Deut.
17:11). Por consiguiente, “ley”, en este contexto, debe entenderse como
“dirección; instrucción; orientación” (Vine).
En consideración de lo anterior,
“el libro de la ley” no es únicamente un código legal. Ciertamente incluye
mandamientos, pero también incluye otras formas de enseñanza que dirigen,
orientan e instruyen. Todo este material es “ley” en el sentido hebreo, porque
todo el libro enseña lo que Dios ha provisto “para nuestra enseñanza” (Rom.
15:4; cf. 1 Cor. 10:11).
Hace más de dos mil años, el libro
de la ley llegó a dividirse en cinco tomos. Flavio Josefo, que vivió en la época
de los apóstoles y se formó con los fariseos, se refirió a los “cinco libros” de
la ley de Moisés. Sin embargo, cuando Dios habló a través del apóstol Pablo,
quien también se había formado como un fariseo (Hech. 22:3; 26:5; Fil. 3:5),
Pablo se refería a la ley como un solo libro (ej. Rom. 10:5; Gal. 3:10).
Después de que Moisés sacó a los
israelitas de Egipto, la Biblia dice que Dios le reveló estos textos (Lev.
27:34; cf. Deut. 29:1). El último libro del Antiguo Testamento declara, “Acordaos
de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para
todo Israel” (Mal. 4:4).
Jesucristo preguntó, “Pero
respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés
cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de
Isaac y el Dios de Jacob?” (Mar. 12:26). Como vemos, Jesús afirmó que Moisés
era el autor del libro de la ley, y lo hizo en varias ocasiones, “¿No os dio
Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme?” (Jn.
7:19). “Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí
escribió él” (Jn. 5:46).
Es interesante reconocer que los
mismos saduceos afirmaban la autoría mosaica de la Ley, “Maestro, Moisés nos
escribió que si el hermano de alguno muriere y dejare esposa, pero no dejare
hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano” (Mar.
12:19; cf. Luc. 20:28).
Cuando Felipe habló a Natanael
acerca de Jesús, le dijo, “Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en
la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret” (Jn.
1:45). Felipe y Natanael tenían el mismo Pentateuco que nosotros también
tenemos, y entendían que Moisés es el autor humano a quien Dios reveló la Ley.
Conclusión
Se requiere algún compromiso con
el error para negar que Moisés escribió el Génesis, y el modernismo se ha
caracterizado por ello. Sin embargo, lo que es cierto para la Ley como conjunto,
es cierto también para el Génesis en particular, y la evidencia indica que el
Génesis fue escrito por Moisés.