El hombre, desde el
principio
No son pocas las ideas y doctrinas
que se propagan mediante la intimidación. Luego, los intimidados, aceptan las
ideas de quienes intimidan con su poder económico, político, académico, e
incluso, religioso.
Los evolucionistas han presionado
para que su doctrina materialista se imponga por sobre el creacionismo bíblico,
y han usado la intimidación. Entonces, algunos estudiantes de la Biblia han
abandonado toda confianza en la revelación bíblica acerca del origen del hombre.
Otros, no tan dispuestos a abandonar la totalidad de su fe, han buscado alguna
alianza, o compromiso, entre los conceptos naturalistas del evolucionismo y el
registro bíblico de la creación. A este esfuerzo de conciliar el creacionismo
bíblico con el evolucionismo naturalista se le llama “evolución teísta”. Sí, la
evolución teísta es un tipo de evolucionismo que involucra a Dios.
La edad de la tierra
Un área de compromiso ha sido la
relacionada con las teorías geológicas y antropológicas sobre la edad de la
tierra.
Los evolucionistas sostienen que
la tierra tiene millones de años. Alrededor de 4.500 millones de años. Esta
estimación no se basa en hechos científicos, sino en suposiciones preconcebidas
basadas en la extrema necesidad de vastas eras de tiempo que permitan funcionar
al proceso evolutivo. Entonces, los evolucionistas defienden ferozmente una
tierra muy antigua en la cual ocurrió evolución general.
¿Cuánto tiempo lleva el hombre
en la tierra?
Según los evolucionistas, el
hombre es como “un recién llegado” en comparación con formas de vida más
antiguas, y especialmente en comparación con la tierra. Por lo tanto, la
estancia del hombre en la tierra no es más que una pequeña fracción de la
historia de la tierra.
Pero, ¿qué dice la Biblia? ¿No
debemos examinar las afirmaciones evolucionistas para ver si son exactas a la
luz de la bendita palabra de Dios?
Si la tierra tiene 4.500 millones
de años, y el hombre es un recién llegado, la historia humana en la tierra es
reciente. Y si es reciente, la vida humana no se originó en el principio de la
historia de la creación, sino mucho después. En fin, cualquiera que acepte la
cronología evolutiva no puede creer ni enseñar que el hombre haya existido desde
el principio de la creación. Sin embargo, precisamente esto es lo que la Biblia
expresa repetidamente.
Jesucristo dijo, “Pero desde el
principio de la creación, Dios LOS HIZO VARÓN Y HEMBRA” (Mar. 10:6, LBLA).
Desde el principio
Cuando Cristo dijo que el hombre
está en la tierra “desde el principio” relacionó la estancia del hombre
en la tierra con el comienzo, cuando la creación ocurrió. Indiscutiblemente, el
santo Hijo de Dios sitúa a los primeros humanos en los albores mismos de la
creación. En otras palabras, el Señor indica una proximidad íntima entre el
origen del hombre y el principio de la creación.
La palabra “creación” (gr. “ktisis”)
es la suma total de lo que Dios ha creado, el “origen formación” (Strong), “el
acto de fundación, establecimiento, construcción” (Thayer).
El profeta Isaías señaló la
existencia humana como remontándose al comienzo mismo de la historia de la
tierra, diciendo: “¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde
el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?” (Is.
40:21). Desde que la tierra se fundó, es decir, desde el principio, el hombre ha
existido.
El apóstol Pablo indicó que el
hombre ha podido contemplar la evidencia de la existencia de Dios desde la
creación del mundo, “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y
deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo
entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Rom.
1:20). No hubo algún lapso de miles de millones de años entre el comienzo de la
creación y la creación del hombre.
Hay varios otros pasajes dignos de
nuestro estudio (ej. Mar. 13:19; Luc. 11:50-52; Jn. 8:44; 2 Ped. 3:4).
En fin, por el uso de la ciencia
el hombre no puede saber la edad de la tierra. Sencillamente, la verdadera
ciencia no exige una tierra antigua, de miles de millones de años. Es más, hay
mucha evidencia para creer en una tierra relativamente joven.
Conclusión
Si no fuera por las afirmaciones
especulativas de los teóricos evolucionistas, no habría absolutamente ninguna
controversia en cuanto al significado claro de estas declaraciones históricas de
la Biblia.
Por lo tanto, no comprometamos el
registro bíblico de la historia de la tierra, y la humanidad en ella, con el fin
de aplacar una infidelidad irrazonable, desleal y desesperada.