LUCAS 10

 
 


       Jesús visita a Marta y a María

            10:38  Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea;  – ¿Entró en qué aldea? Jn. 11:1 dice, “Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana”.

            -- y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. – Sin duda le dio una bienvenida sincera al Señor. Sinceramente creía en Jesús (Jn. 11:27) y al preparar una buena comida ella le honraba. Luc. 8:3 habla de “otras muchas que le servían de sus bienes”. Marta también quería servirle – con una buena comida.

            10:39  Esta tenía una hermana que se llamaba María, -- ¿Cómo se llamaba el hermano de ellas? Jn. 11:1-5.

            -- la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. --¿Estuvo literalmente sentada a los pies de Jesús?  La expresión “sentarse a los pies” de alguien indica ser enseñado por él. Hech. 22:3 ¿Qué himno se basa en este texto? María estaba entre aquellos mencionados en los versículos 23, 24. Teniendo oídos para oír, María dócilmente oía la enseñanza de Cristo. No hay otra escena más hermosa que la de una persona oyendo y absorbiendo la enseñanza de Cristo para ser como Él.  Es lo que Él desea más que nada, que pongamos atención cuando Él habla. El nos dice, “aprended de mí” (Mat. 11:29).

            10:40  Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, -- Marta quería servir a Jesús con una buena comida, pero Jesús no vino al mundo para ser servido, sino para servir (22:27). El tuvo más interés en enseñar que en comer (Jn. 4:31-34).

            ¿Por qué tenía Marta “muchos quehaceres” si solamente iba a servir a Jesús?  ¿Entró Jesús solo en la casa de estas dos mujeres? LBLA dice, “Mientras iban ellos de camino, El entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa”. Lucas no dice que Marta “les” recibió en su casa, pero compárense Luc. 6:1, “Aconteció en un día de reposo, que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían”, y Luc. 7:11, “Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud”. Estos textos indican que Lucas se concentra en Jesús, aunque los discípulos estaban con El. Juan 12:2 usa lenguaje semejante: “Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él”. Y LE hicieron allí una cena … Lázaro era uno de LOS que estaban sentados a la mesa con Él. Juan también se refiere especialmente a Jesús, aunque otros estuvieran con Él.

            El lenguaje de Marta (“muchos quehaceres” y que María le dejaba “servir sola” ) indica que ella preparaba la comida para los apóstoles también. El v. 38 dice, “Mientras iban ellos de camino, Él entró en cierta aldea, etc.”; no hay razón para suponer que los discípulos no estuvieron con Jesús cuando entró en la casa de Marta y María.

       -- y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude (que ponga su parte). – Le convenía a Marta alabar la devoción de María, pero parece que las personas afanosas y preocupadas quieren que otros sean iguales a ellas.

       Fue una ocasión muy importante. Jesús era visitante muy importante. Por eso, Marta estaba muy ocupada, se apuraba, haciendo muchas cosas, para que la comida fuera perfecta. Este lenguaje no solamente indica impaciencia de parte de Marta, sino también una queja tanto contra Jesús como contra María. María no le ayudaba y Jesús se lo permitía. Pero al recibir a Jesús, ¿hubiera sido correcto dejar a Él (o a Él y sus apóstoles) solo(s) en la sala mientras las dos mujeres trabajaran en la cocina?

            10:41  Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, (al repetir su nombre, Jesús enfatiza lo que le iba a decir, compárese 22:31) afanada y turbada (inquieta, FL) estás con muchas cosas. – Estaba distraída. Santiago 4:8 describe esta condición como “doble ánimo”. Esta es una falta común entre muchos miembros de la iglesia. Se sienten abrumados por los afanes de la vida. A consecuencia de estar ansiosa e inquieta, perdió la paciencia con su hermana María y aun con Jesús. El preparar una buena comida en esta ocasión fue algo loable, pero no era necesario que estuviera afanada y distraída aunque era para Jesús el Hijo de Dios.

            La mujer – tanto María como Marta -- debe ser hacendosa en el hogar, Tito 2:5; Prov. 31:25. Además, debe practicar la hospitalidad (Rom. 12:13; 1 Tim. 5:10; Heb. 13:2; 1 Ped. 4:9). Obviamente Marta estaba muy cumplida en esto. Sin embargo, ahora le toca a Jesús exhortarle. Jn. 11:5, “Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro”, y el Señor disciplina a los que ama (Heb. 12:5-11). El mundo está lleno de “Martas”, afanadas y turbadas con muchas cosas. Luc. 8:14, el mundo está ahogándose con los afanes de esta vida. Jesús nos da una advertencia solemne en Luc. 21:34. Véase también Fil. 4:6, 7.

       10:42  Pero sólo una cosa es necesaria; -- Sal. 27:4; 42:1, 2; 84:10. Esto se pone en contraste con “afanada y turbada con muchas cosas”. ¿El ser buena cocinera no es necesario? ¿El invitar hermanos y servirles una buena comida o cena no es necesario? ¿El ser hacendosa en el hogar no es necesario? Compárese Jn. 6:27. Marta quería alimentar a Jesús con el alimento que perece, pero Jesús quería alimentar a María – y también a Marta – con el alimento que no perece. Jesús no explica cómo Marta les pudiera haber servido la comida y a la vez recibir el alimento espiritual que Él ofrecía, pero sí implica que hubiera sido posible. Jesús no menosprecia la importancia de la alimentación física, pero enfatiza que la alimentación espiritual es más importante porque es más duradera. Para Marta en ese momento, el servir esa buena comida fue más importante que el oír la palabra de Cristo. (Compárese la gente que cuida el tiempo el domingo por la mañana para ver si el predicador termina su lección a buena hora. Una  sugerencia: que no se duerman tan tarde que no puedan desayunar. Que coman por lo menos un pan tostado u otro bocado para no tener tanta hambre durante el culto).

            ¿Qué diremos de la hermana que invita al predicador visitante a comer y luego ella se queda en la cocina para preparar una buena comida o cena ella y ni siquiera asiste a la reunión para oír su predicación. Esto es semejante a lo que Marta hizo. Ella no sólo perdió el estudio bíblico que Jesús presentaba, sino que también criticó a María por aprovechar ese estudio y a Jesús por no enviarla a la cocina para ayudar a su hermana.

            Aquí cabe otra pregunta también: ¿Según Jn. 6:27 no es necesario trabajar por la comida que perece? Obviamente Jesús está comparando dos cosas y señalando lo que es más importante. Pero muchos creen que el trabajar por la comida que perece es la una cosa necesaria. Es necesario comer y, por eso, es necesario trabajar, sujetándose completamente al patrón, o al negocio o al empleo que sea. Para éstos el trabajo es necesario en el sentido de ser primero. Es necesario sin condiciones. Pero ¿no es necesario asistir a los servicios de la iglesia para adorar a Dios? Parece que muchos piensan que sí es necesario pero con condiciones (“peros”); es decir, es necesario , “pero hay que comer” (cumplir primero con todo lo que el empleo requiera).

            Es necesario recordar 1 Tim. 6:8, “teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto”. Es necesario reducir los deseos (los “yo quiero”). Decimos necesario cuando en realidad hablamos de lo conveniente, de lo que queremos.

            Sin duda alguna muchos miembros de la iglesia están en peligro de perder sus almas por causa de su afán por proveer para sus familias. Según 1 Tim. 5:8 es indispensable que el hombre provea para los suyos, pero al mismo tiempo si no busca primeramente el reino de Dios (Mat. 6:33) perderá su alma.

       -- y María ha escogido la buena parte, -- La buena parte, la una cosa necesaria es la comunión con Jesús que tenemos al oír su palabra con toda reverencia. La buena parte es, pues, la palabra de Cristo (RCHL).

       La conducta de estas dos hermanas en esta ocasión es similar a su conducta en otra ocasión, Jn. 12:2, 3, Marta servía y María expresó devoción personal a Cristo ungiéndole para su sepultura. Así también en esta ocasión María reconoce la importancia de aprovechar la presencia de Jesús para oír sus palabras. ¿Y qué de nosotros? Debemos aprovechar toda oportunidad para oírle.

       -- la cual no le será quitada. – Rom. 8:35-39. Jesús compara la alimentación física con la espiritual (Jn. 6:27). Marta quería que María hiciera como ella, pero Jesús quería que Marta hiciera como María. La mujer más cumplida – más hacendosa en el hogar – debe encontrar tiempo para ponerse a los pies de Jesucristo, estudiando la Biblia y enseñándola a sus hijos. Muchísimas mujeres piensan que no tienen tiempo para estudiar la Biblia porque tienen dos trabajos, dos empleos, y cada uno de ellos es trabajo de “tiempo completo”; es decir, las mujeres que trabajan fuera del hogar en oficinas o plantas trabajan unas ocho horas diarias en ese empleo, y luego al llegar a casa tienen otro empleo de tiempo completo. ¿Qué clase de comida preparan? ¿Qué tan hacendosas son en el hogar? Luego en los ratos “libres” no se sientan a los pies de Jesús, sino a los pies de la televisión.

       En este texto Marta estaba “afanada y turbada con muchas cosas”, pero no olvidemos otros textos que indican la fe de esta mujer piadosa: Jn. 11:21, 22, 27.

 
 

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